"Escribo porque mi cerebro se comunica mejor con mis manos que con mi lengua. Porque me odio menos escribiendo que hablando. Porque mientras escribo puedo corregir, escoger una por una las palabras y nadie me interrumpe ni se desespera mientras las encuentro. Por un ameno vicio solitario".

jueves, 9 de diciembre de 2010

He aquí la solución.

Y es que la vida tiene estas cosas, un día te hace la más feliz del mundo y al día siguiente te lo arrebata todo...



Pero...¿Sabes qué? Que si la vida te da una patada y te tira al suelo, aprovecha desde ahí y ponle la zancadilla ;)

 

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