"Escribo porque mi cerebro se comunica mejor con mis manos que con mi lengua. Porque me odio menos escribiendo que hablando. Porque mientras escribo puedo corregir, escoger una por una las palabras y nadie me interrumpe ni se desespera mientras las encuentro. Por un ameno vicio solitario".
martes, 21 de diciembre de 2010
No estás sola.
Te hago aquel juramento que todos hacemos cuando somos pequeños: cruza tu meñique con el mío.
Te juro que no estás sola en esto. Te quiero como a la que más, amiga.
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