"Escribo porque mi cerebro se comunica mejor con mis manos que con mi lengua. Porque me odio menos escribiendo que hablando. Porque mientras escribo puedo corregir, escoger una por una las palabras y nadie me interrumpe ni se desespera mientras las encuentro. Por un ameno vicio solitario".
domingo, 26 de diciembre de 2010
Mi ángel.
Yo no necesito poner un ángel en mi árbol de Navidad, ya tengo uno especial que me cuida y me guía.
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